Maternidad y arrepentimiento: El tabú del que nadie habla pero muchas sienten

En el imaginario colectivo, la maternidad se pinta con colores brillantes y felicidad incondicional. Sin embargo, existe una realidad silenciada que muchas mujeres viven con culpa y confusión: el sentimiento de maternidad arrepentimiento. Este tabú, del que casi nadie habla abiertamente, es más común de lo que se cree y merece ser comprendido sin juicios.

¿Qué es realmente el arrepentimiento materno?

No se trata de no amar a sus hijos. Esa es la primera y más crucial distinción. El arrepentimiento de la maternidad es un sentimiento complejo donde una mujer, a pesar de querer a su hijo o hija, lamenta profundamente haber asumido el rol de madre. Es la conciencia dolorosa de que, si pudiera volver atrás, no tomaría la misma decisión.

Este sentimiento no implica maltrato ni negligencia. Muchas de estas mujeres son madres dedicadas y responsables, que cumplen con todas las tareas y proveen cuidado y afecto. La contradicción interna entre el amor por el hijo y el lamento por la vida que se perdió es el núcleo de este conflicto psicológico.

Distinción clave: no es depresión postparto

Es vital diferenciarlo de la depresión postparto o la ansiedad materna. Mientras estas últimas son condiciones clínicas que afectan el estado de ánimo y pueden tratarse, el arrepentimiento es más una evaluación existencial y permanente sobre la decisión de ser madre. Pueden coexistir, pero no son lo mismo.

Las causas profundas del arrepentimiento en la maternidad

Este sentimiento no surge de la nada. Suele ser el resultado de una colisión brutal entre las expectativas sociales y la realidad individual. La idealización de la maternidad como la cumbre de la realización femenina choca con una experiencia que puede ser agotadora, repetitiva y, para algunas, profundamente insatisfactoria.

La pérdida de identidad es un factor enorme. Muchas mujeres sienten que su «yo» anterior—con sus proyectos, su tiempo libre, su vida social y profesional—se desvaneció. Pasan a ser «la mamá de» ante los ojos del mundo, y esa reducción de su ser a un solo rol es devastadora para su autoestima.

  • La carga mental y física desproporcionada: Aún hoy, la organización del hogar y el cuidado recae mayoritariamente sobre las mujeres. Esta sobrecarga, sin un apoyo real, genera un agotamiento crónico que alimenta el resentimiento.
  • El impacto en la carrera profesional: Las brechas salariales y las oportunidades perdidas son una realidad tangible. Ver cómo sus pares sin hijos avanzan puede avivar el sentimiento de haber elegido un camino con un costo profesional muy alto.
  • La falta de libertad y autonomía: La maternidad implica una entrega constante. La simple idea de salir espontáneamente, viajar ligero de equipaje o tener tiempo ininterrumpido para una misma se vuelve un lujo inalcanzable.

El peso del tabú y la culpa social

Hablar de maternidad y arrepentimiento es quizás uno de los últimos tabúes sociales. La presión por cumplir con el mandato de la «madre amorosa y siempre feliz» es tan fuerte que confesar estos sentimientos se vive como una herejía. Las mujeres temen ser tachadas de monstruos, egoístas o malas madres.

Este silencio obligado tiene un efecto perverso: aisla a quien lo sufre, haciéndola creer que es la única que se siente así, una anomalía. La culpa se instala de manera doble: por un lado, por no disfrutar de lo «supuestamente» natural, y por otro, por sentir que están traicionando a sus propios hijos con sus pensamientos.

Los círculos sociales, e incluso familiares, suelen responder con frases invalidantes: «Pero mira qué niño más bacán tienes», «Es lo más lindo de la vida», «Ya se te pasará». Estas respuestas, aunque bienintencionadas, niegan la experiencia real de la mujer y refuerzan el mandato de silencio.

Cómo afrontar el sentimiento de arrepentimiento

Reconocer y nombrar este sentimiento es el primer y más valiente paso. Hacerlo en un espacio seguro, ya sea con una terapeuta especializada o en grupos de apoyo confidenciales (presenciales o en línea), puede ser liberador. Escuchar a otras que pasan por lo mismo rompe el hechizo de la soledad y la anormalidad.

Es fundamental separar el sentimiento de la acción. Sentir arrepentimiento no te convierte en una mala madre. La calidad del cuidado que brindas es lo que define tu rol. Trabajar en la aceptación de esta contradicción humana—poder amar a alguien y al mismo tiempo lamentar las circunstancias que lo trajeron—es un proceso terapéutico clave.

Reconstruir espacios de identidad

Buscar, aunque sea en pequeñas dosis, recuperar actividades o proyectos que te conecten con la persona que eras antes de ser madre. Puede ser un curso, retomar un hobby, unas horas a la semana para salir con amigas o simplemente tener tiempo a solas. No es un lujo, es una necesidad psicológica.

Hacia una nueva mirada sobre la experiencia materna

Para que el arrepentimiento materno deje de ser un tabú, necesitamos una conversación social honesta. Deconstruir el mito de la maternidad como destino único y feliz para todas las mujeres es urgente. La crianza debe presentarse con sus claroscuros: con sus momentos padrisimos, pero también con su agotamiento, sus sacrificios y sus pérdidas.

Una sociedad más justa ayudaría a mitigar algunos factores. Políticas de corresponsabilidad real, licencias parentales equitativas, apoyo comunitario y valoración económica del cuidado son fundamentales. Cuando la carga no recae casi en exclusiva sobre la mujer, la ecuación vital cambia.

Al final, normalizar que no todas las mujeres desean ser madres, y que algunas que lo son pueden arrepentirse, es un acto de respeto a la autonomía y la diversidad de las experiencias femeninas. La libertad real incluye poder hablar de esto sin miedo al escarnio.

Resolvemos tus dudas

¿Sentir arrepentimiento de la maternidad significa que no quiero a mi hijo?

Para nada. Este es el punto más importante a entender. Puedes amar profundamente a tu hijo y, al mismo tiempo, lamentar la vida que llevas como madre. Son dos sentimientos que, aunque parezcan contradictorios, pueden coexistir. El arrepentimiento está dirigido al rol y a las circunstancias, no al vínculo afectivo con la persona de tu hijo.

¿Es normal lo que siento o hay algo mal en mí?

Es más normal de lo que crees, aunque socialmente se silencie. No hay nada «roto» en ti. Es una respuesta humana a una experiencia que, en tu caso, no ha cumplido con las expectativas creadas y conlleva sacrificios que pesan más que las gratificaciones. Hablarlo con un profesional de la salud mental puede ayudarte a procesarlo sin culpa.

¿Debo contarle a alguien sobre mi arrepentimiento materno?

Debes buscar un espacio seguro. No es necesario contárselo a todo el mundo, especialmente a quienes puedan juzgarte. Prioriza contarlo a una terapeuta o a grupos de apoyo específicos donde haya confidencialidad. Si tienes una amiga de extrema confianza que sabes que no te va a invalidar, también puede ser un buen primer paso. Elige bien a tu confidente.

Imagen de Carolina Herraiz

Carolina Herraiz

Desde que tengo memoria, me ha fascinado descifrar los hilos invisibles que tejen nuestras emociones, decisiones y sueños. Cuando no estoy escribiendo, me encontrarás leyendo algún libro de neurociencia, tomando café de más o con mi amiga perruna Kira

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